Iniciamos con el movimiento de tierras y el asfaltado del carril ciclopeatonal con 5 centímetros de espesor extendido sobre una base de zahorra artificial de 25 centímetros.
Después hemos ejecutado el fresado y reposición del firme de la carretera, que presentaba numerosas grietas y fisuras, la colocación de sistemas de balizamiento, señales verticales para advertir de la presencia de peatones y ciclistas y la reposición de la señalética de la carretera sobre la barrera de hormigón.
La obra se completó con la instalación de un sistema de alumbrado público, compuesto por 25 luminarias solares con detectores de presencia que están dispuestas cada 30 metros ajustando el flujo de luz en función de la hora del día y de la presencia de peatones o ciclistas. Una solución eficiente con energía limpia y renovable sin cableado ni zanjas